Nuestro trabajo se enfoca en el sur-sureste de México, la región de mayor pobreza en todo el país, para transformar la realidad de las comunidades rurales en una de esperanza y oportunidad. En un entorno donde el 73% de la población indígena vive en pobreza y una gran cantidad de mujeres rurales enfrentan condiciones de vulnerabilidad extrema, implementamos iniciativas que activan el potencial agrícola local mediante nuestro modelo de Desarrollo Comunitario Basado en Valores. A través de proyectos agroalimentarios integrales y sostenibles que mejoran la calidad y cantidad de su producción, impulsamos a las familias campesinas a convertirse en grupos de productores empresarios competitivos, a diversificar sus ingresos y adaptarse al cambio climático. Con esta labor, no solo logramos mejora sus ingresos y el acceso a alimentos, sino también construimos redes de colaboración que fortalecen el capital social en cada comunidad. Alineados con nuestra visión de brindar una vida digna a las familias campesinas, aportamos a ver más opciones fuera de la migración, promovemos el empoderamiento de las mujeres indígenas y campesinas, el desarrollo de jóvenes líderes y la conservación del medio ambiente. Nuestra metodología de agricultura sostenible demuestra que es posible transformar economías y vidas, impulsando un desarrollo integral permitiendo un liderazgo desde lo local.

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